BLOQUE I: LA PENÍNSULA IBÉRICA DESDE LOS PRIMEROS HUMANOS HASTA LA DESAPARICIÓN DE LA MONARQUÍA VISIGODA (711)
BLOQUE I: La Península Ibérica desde los primeros humanos hasta
la desaparición de la monarquía Visigoda (711)
CRITERIOS DE EVALUACIÓN
1. Localizar diversas fuentes
tanto primarias como secundarias, para seleccionar, analizar y extraer
información histórica relevante, sintetizarla y explicarla mediante distintos
procedimientos y con variados recursos como la elaboración de mapas conceptuales,
temáticos, líneas del tiempo, etc., sirviéndose de los conocimientos
adquiridos, valorando críticamente su contenido y fiabilidad, así como su grado
de idoneidad para el fin deseado e insertando la información obtenida en el
contexto adecuado.
2. Explicar los procesos históricos y los principales acontecimientos
acaecidos en la Península Ibérica desde la Prehistoria hasta la monarquía
visigoda, identificando las relaciones de causalidad y las consecuencias,
mediante la búsqueda, selección y análisis de fuentes arqueológicas y
documentales de diverso tipo (yacimientos, registros materiales, epigráficos,
numismáticos, evidencias artísticas, obras literarias, etc.)
ESTÁNDARES
DE APRENDIZAJE
1. Busca información de interés (en libros o Internet) sobre la importancia
cultural y artística de un personaje históricamente relevante, hecho o proceso
histórico y elabora una breve exposición.
2. Representa una línea del tiempo situando en una fila los principales
acontecimientos relativos a determinados hechos o procesos históricos.
3. Responde a cuestiones planteadas a partir de fuentes históricas e
historiográficas,
4. Distingue el carácter de las fuentes históricas no sólo como
información, sino como prueba para responder las preguntas que se plantean los
historiadores.
5. Explica las diferencias entre la economía y la organización social
del Paleolítico y el Neolítico, y las causas del cambio.
6. Describe los avances en el conocimiento de las técnicas metalúrgicas
y explica sus repercusiones.
7. Resume las características principales del reino de Tartessos y cita
las fuentes históricas para su conocimiento.
8. Explica el diferente nivel de desarrollo de las áreas celta e
ibérica en vísperas de la conquista romana en relación con la influencia
recibida de los indoeuropeos, el reino de Tartessos y los colonizadores
fenicios y griegos.
9. Define el concepto de romanización y describe los medios empleados
para llevarla a cabo.
10. Compara el ritmo y grado de romanización de los diferentes
territorios peninsulares.
11. Resume las características de la monarquía visigoda y explica por
qué alcanzó tanto poder la Iglesia y la nobleza.
12. Busca información de interés (en libros o Internet) sobre
pervivencias culturales y artísticas del legado romano en la España actual, y
elabora una breve exposición.
13. Dibuja un mapa esquemático de la península Ibérica y delimita en él
las áreas ibérica y celta.
14. Representa una línea del tiempo desde 250 a.C. hasta 711 d.C,
situando en ella los principales acontecimientos históricos.
15. Partiendo de fuentes historiográficas, responde a cuestiones o
situaciones.
16. Identifica las diferencias entre una imagen de
pintura cantábrica y otra de pintura levantina.
ÍNDICE
1. La periodización de la Prehistoria en la
península Ibérica.
2. El Paleolítico.
2.1.
El Paleolítico Inferior.
2.2
El Paleolítico Medio.
2.3
El Paleolítico Superior.
2.4
El arte del Paleolítico Superior
3. El cambio climático: Epipaleolítico y
Mesolítico.
4. El Neolítico peninsular.
4.1
El arte levantino del periodo neolítico.
5. La Edad de los Metales.
5.1
Edad del Cobre o Calcolítico.
5.2
Edad de Bronce
5.3
Edad del Hierro
5.3.1
Los pueblos colonizadores: fenicios, griegos y cartagineses.
5.3.2
Los pueblos prerromanos: tartesos, íberos, celtíberos y celtas.
6. La Hispania Romana
6.1
La conquista.
6.2
La Romanización.
6.3
La organización social, política y territorial.
6.4
La crisis del Imperio Romano en Hispania.
7. El reino visigodo de Toledo.
1. LA PERIODIZACIÓN DE LA PREHISTORIA EN LA
PENÍNSULA IBÉRICA.
La Prehistoria se define como el periodo de tiempo que transcurre desde
la aparición del ser humano hasta la invención de la escritura.
Tradicionalmente se ha dividido en tres grandes periodos (Paleolítico,
Neolítico y Edad de los Metales) en función de los restos arqueológicos
hallados, sobre todo en lo referente a los diferentes grupos humanos y sus
producciones líticas (de piedra) o asentamientos conservados.
Esta periodización no es uniforme para todo el
planeta, sino que las diferentes sociedades han pasado de una a otra en función
de los cambios que se han producido en ellas y de la aparición o no de las
características y utensilios que definen a cada etapa, así el Neolítico se
produce mucho antes en el Próximo Oriente que en la Península Ibérica, pero
mucho después en las culturas americanas, incluso como ejemplo podríamos decir
que las Islas Canarias no supera el Neolítico hasta la llegada de los
castellanos durante el siglo XV.
2. EL PALEOLÍTICO.
El Paleolítico peninsular abarcaría desde la llegada de los primeros
homínidos hasta los grandes cambios del Neolítico.
Se caracteriza por ser un periodo de clima inestable, conocido por las
grandes glaciaciones, que eran periodos en los que se producía un descenso
pronunciado de las temperaturas (durante miles de años) y gran parte de las
tierras cercanas al norte de Europa se cubrían por enormes masas de hielo.
Luego en cada glaciación se han detectado periodos o pulsaciones donde el clima
mejoraba algo o empeoraba con más frío, y además entre las glaciaciones
aparecen pequeños periodos donde el clima fue muy parecido al actual, los interglaciares
El Paleolítico se divide a su vez de diferentes
formas, en la actualidad se plantea su división en función del clima,
hablándose de Pleistoceno Inferior, Pleistoceno Medio y Pleistoceno Superior,
aunque se sigue manteniendo también la división entre Paleolítico Inferior,
Paleolítico Medio y Paleolítico Superior en función de los grupos humanos y de
las herramientas que producían.
2.1 Paleolítico Inferior
El Paleolítico Inferior comienza en la península
Ibérica con los restos más antiguos que conocemos de actividad humana, que se
encuentran en los yacimientos de la Cuenca del Guadix-Baza, con restos de
industria lítica (de piedra) que se usaron para descuartizar y fracturar restos
de animales, pero no se han encontrado restos de especies vinculadas con el ser
humano asociadas.
Los restos humanos más antiguos de la Península y
de toda Europa Occidental se encontraron en el yacimiento de Atapuerca, en
Burgos, con una mandíbula y un falange en la Sima del Elefante, de 1,2 millones
de años, aunque aún no se ha podido vincular con ninguna especie del género
Homo, pero también se encontraron en este yacimiento, en la Gran Dolina, 80
fósiles humano pertenecientes a seis individuos con una antigüedad de 800.000
años y que sirvieron para definir una nueva especie, el Homo Antecessor. Pero
es que en la llamada Sima de los Huesos, también en Atapuerca, se localizaron
restos de 30 individuos, pertenecientes al Homo Heidelbergensis, con 400,000
años de antigüedad, considerado un ancestro del hombre actual.
Para asegurar su supervivencia se convirtieron en
cazadores recolectores, además de en nómadas, organizados en pequeños grupos
que se movían detrás de las grandes manadas, además de un grado de cohesión
social intenso, conociendo además ya el fuego.
Durante este Paleolítico Inferior, los diferentes
grupos de homínidos fabricarán instrumentos de caza y para trocear los animales
muy rudimentarios, como los bifaces, que se incluyen dentro del arte Achelense.
2.2 Paleolítico Medio.
Comienza hace unos 100,000 años, con la aparición
del Homo Neanderthalensis. Van a vivir en el periodo de máximo frío, por lo que
tenían su anatomía preparada para el clima tan extremo, eran de pequeño tamaño
pero muy fuertes y robustos, además su cara no tenía apenas mentón y su
capacidad craneana era más elevada que los homínidos anteriores.
Al igual
que en Paleolítico Inferior, seguían siendo cazadores recolectores pero ya con
campamentos estacionales más elaborados, y sus instrumentos eran más variados y
se incluyen dentro del Musteriense, con raederas, raspadores, buriles, etc,
hechos de piedra, hueso o madera. Además, destacan porque empiezan a realizar
los primeros ritos funerarios por lo que ya tienen conciencia del más allá o inquietudes
religiosas.
Su
desaparición con la llegada del Homo Sapiens desde África ha provocado
discusiones dentro de la Arqueología, unos plantean que se adaptaron mal a la
llegada de los nuevos competidores, otros que tuvieron algún problema genético
que les imposibilitó reproducirse, que cambió la fauna y ya no supieron cazar,
etc.
2.3
Paleolítico Superior.
Comienza
hace unos 40.000 años, con la llegada a la Península del Homo Sapiens desde
África y Próximo Oriente, y que poco a poco sustituye al Homo de Neanthertal.
Tiene un
cuerpo menos fuerte y más grácil que el Neanderthal, su capacidad craneana es
menor pero su cerebro tiene una mayor complejidad, con lo que su desarrollo fue
mayor a todos los niveles. Tenían estrategias de caza, se produce un
diversificación de los útiles de hueso, madera y piedra, que avanzan poco a
poco hacia el microlitismo y que hace que podamos hablar de diferentes culturas
como el Chatelperroniense, el Auriñaciense, el Gravetiense, el Solutrense o el
Magdaleniense, que se van desarrollando entre el 40.000 y el 10.000 a.C.
Además, será el Homo
Sapiens el que realice las primeras muestras artísticas claramente
diferenciadas, tanto en el arte mobiliar como el parietal.
El arte mueble o mobiliar son los pequeños grabados o estatuas que se
desarrollan durante el arte prehistórico, su nombre viene por la característica
de que se podían mover y llevar con el grupo, a diferencia del arte parietal.
Los materiales serán variados, desde madera (que
se han perdido) hasta piedra, hueso o marfil, apareciendo en los utensilios,
herramientas y armas, como en las empuñaduras.
Suelen ser representaciones de animales con los que convivía el ser
humano o signos cuyo significado es difícil de precisar.
Sin embargo, de este arte mobiliar, lo que más destaca son las
denominadas Venus. Son pequeños esculturas de bulto redondo (5-20 cm de
altura), femeninas, donde aparecen muy marcados los atributos sexuales
femeninos como pechos, nalgas, vientre o caderas (esteatopigia), frente a la
esquematización y simplificación del resto del cuerpo. Esto ha hecho pensar que
debía tratarse de una representación de la Diosa Madre, de la Madre Naturaleza,
para que permitiera la fecundidad en el grupo y en las manadas de animales de
las que se alimentaban.
Estas Venus van a aparecer por toda Europa, destacando las de Willendorf, Grimaldi o Lespugue.
El arte rupestre será el que se realiza sobre las paredes de cuevas y abrigos rocosos, por lo que también se denomina parietal al pintarse en las paredes, incluyendo grabados, bajorrelieves y pinturas. Durante el Paleolítico Superior se va a desarrollar la escuela franco-cantábrica, porque los yacimientos de restos artísticos están repartidos entre el suroeste francés y el norte de la Península Ibérica.
Su temática es sobre todo animal, aparecen representados los animales de la fauna del Paleolítico Superior con caballos, bisontes, cabras, uros, felinos, mamuts, rinocerontes, etc, representados de perfil. Lo que destaca es su realismo, aparecen los animales tal y como se muestran en la naturaleza y con una gran cantidad de detalles. No hay escenas de caza sino que los animales se pintan individualmente, pero por la utilización durante milenios de los mismos sitios para pintar, se van superponiendo las pinturas.
El ser humano aparece pocas veces y lo hace con algún tipo de atuendo, como pieles o cornamentas, lo que ha hecho pensar que se pueda tratar de algún tipo de ritual para pedir a las divinidades que la caza sea favorable al grupo.
Por último, en torno a estas figuras animales y humanas aparecen una gran cantidad de signos y símbolos cuyo significado se nos escapa y que son de difícil interpretación, como círculos, asteriscos, bastoncillos o manos, tanto con la huella en positivo como en negativo.
En la escuela franco-cantábrica, las figuras son policromadas aunque la
paleta de colores es reducida y obtenidos de la naturaleza, el carbón o
manganeso para el negro o el óxido de hierro para los tonos rojizos y ocres,
que mezclados con grasa animal permitían obtener desde marrones hasta azules.
Como ya mencionamos, estas cuevas se sitúan sobre todo en la zona
occidental de los Pirineos, en el sur de Francia y en la Cordillera Cantábrica,
destacando las de Altamira y Lascaux.
3. EL CAMBIO CLIMÁTICO: EL EPIPALEOLÍTICO Y EL MESOLÍTICO.
Aproximadamente a partir
del 10.000 a.C. se produce un cambio climático, se terminan las glaciaciones y
empieza una nueva etapa denominada Holoceno. Las sociedades paleolíticas se
tienen que adaptarse a las nuevas condiciones, iniciándose los periodos
conocidos como Mesolítico o Epipaleolítico.
La fauna empieza a cambiar, las especies más grandes desaparecen o
emigran hacia el norte con el hielo, con lo que los grupos humanos tienen que
empezar a hacer armas de piedra más pequeñas, el llamado microlitismo. Además,
como los animales eran más pequeños, se produce una recolección mayor de las
especies vegetales, con lo que empiezan a conocer mejor a las especies y
avanzan hacia su control. Esta mayor vinculación con la vegetación hace que
aparezca una sedentarización mayor, los grupos están más tiempo en el mismo
sitio, y eso hace que también vaya siendo mayor la complejidad social, con una
jerarquización mayor con individuos que empiezan a tener más poder sobre el
grupo.
Durante este periodo en la península Ibérica destacan dos culturas
situadas al norte, primero el aziliense, y luego el asturiense, con los
característicos picos asturienses, que servían para la recolección de moluscos.
4. EL NEOLÍTICO PENINSULAR.
El Neolítico se inicia en
la Península Ibérica aproximadamente en el 4000 a.C con la llegada de
influencias desde zonas del Mediterráneo, sobre todo desde el llamado Creciente
Fértil, por lo que los principales yacimientos se concentran en la costa este
peninsular. Además, se suele dividir entre Neolítico Inicial, Neolítico Medio y
Neolítico Final en función de la aparición de los diferentes elementos que
definen cada etapa.
Durante este periodo, se sustituye la economía depredadora por una
economía productora, con la agricultura y ganadería, como consecuencia de la
domesticación de animales y planta con una mayor sedentarización, lo que
terminó con la aparición de los primeros poblados de la historia de la
humanidad. Esta economía productora provocó además la aparición de otros
elementos como la cerámica, los textiles con materias vegetales, los molinos de
piedra o la cestería, para el almacenamiento del excedente productivo, lo que
llevó además a una mayor complejidad social y una primera diferenciación entre
los diferentes grupos y en el trabajo que realizaban los habitantes de estos
primeros asentamientos permanente. Por último, continuaron las actividades de
caza y recolección, con la aparición de piezas más pequeñas y el arco, al
cambiar las especies animales cazadas. En el trabajo de la piedra, aparece la
piedra pulimentada, no solo tallada como en el Paleolítico.
Dentro de la Península se debe destacar la aparición como en otras
zonas del Mediterráneo de la Cultura de la Cerámica Cardial, cuyo rasgo
principal era la decoración de las cerámicas con conchas de determinados
moluscos.
4.1. El arte levantino del periodo neolítico.
La escuela de pintura levantina.
Con la llegada del Mesolítico y el Neolítico, cambia el clima y la relación del ser humano con la naturaleza que le rodea y eso se va a reflejar en el arte.
Aparecen pinturas de escenas de caza donde el ser
humano es representado cazando en grupo, con nuevas armas como el arco, y
además la fauna ha cambiado, ya no hay grandes especies sino sobre todo
cérvidos y bóvidos, que han reducido su tamaño y se han adaptado al cambio
climático.
Además, la paleta se simplifica y son figuras
monocromas, utilizando sobre todo el negro y ocres oscuros, que recubren toda
la figura. Además, también desaparece el realismo y los detalles, las figuras
se simplifican y esterilizan con formas alargadas. Además, por primera vez
aparece la figura femenina en labores de pastoreo o recolección.
Lo que ocurrió es que con el avance del Neolítico, el ser humano se fue
haciendo sedentario y poco a poco construyó poblados y después las primeras
ciudades, con lo que la pintura parietal en abrigos y cuevas terminó por
desaparecer.
El Megalitismo
A finales del Neolítico
aparece también el arte megalítico, que recibe ese nombre por la construcción
de monumentos formados por grandes piedras, diferenciando menhires, dólmenes y
crómlech, que se construyen en el sur peninsular, en la costa atlántica,
Cataluña o el norte de Aragón. Su significado es difícil de interpretar, se usan
como enterramientos en las tumbas de corredor, pero también pueden ser
elementos para delimitar los territorios de los diferentes grupos o incluso con
un significado mágico o astronómico. Lo que sí demuestran estas enormes
construcciones es que la estratificación social iba aumentando durante el
Neolítico, porque se necesita una organización social compleja para construir
los monumentos megalíticos. Además, son construcciones que seguirán apareciendo
durante las etapas siguientes, como el Calcolítico o la Edad del Bronce.
5. LA EDAD DE LOS METALES.
Al igual que el
Neolítico, la metalurgia aparece documentada por primera vez en Próximo Oriente
en el V milenio a.C, pero tardaría milenios en evolucionar y en ir
expandiéndose hasta Europa, por lo que tardará casi dos mil años en llegar a la
Península Ibérica. Será un proceso muy lento, con mucha experimentación,
buscando siempre materiales más fuertes y duraderos, que dieran ventaja a los
grupos dominantes dentro de las sociedades metalúrgicas, y también ventaja en
las guerras con los otros grupos humanos, aunque luego los metales pasaron de
las armas a otras labores como la agricultura, los objetos de decoración, etc.
Este proceso nos ha permitido dividir la Edad de los Metales en tres
periodos, cuya cronología varía según las diferentes zonas del planeta y de la
Península Ibérica más concretamente. Esos tres periodos serán el Calcolítico,
la Edad del Bronce y la Edad del Hierro.
5.1 La Edad del Cobre o Calcolítico.
El Calcolítico peninsular
se desarrolla entre el 3000 y el 1800 a.C. y se caracteriza por la utilización
del cobre como materia prima para armas y luego para otros útiles. Es un
material no muy duro pero fácil de trabajar, además de difícil de conseguir,
por lo que favorecía la mayor estratificación social por su posesión, además de
crear rutas comerciales para su obtención.
Dentro del Calcolítico tenemos que hablar de dos grandes culturas en la
Península:
- Los Millares: es un yacimiento del
sudeste peninsular, caracterizado por tener una posición elevada y que
controlaba una amplia zona agrícola y las rutas comerciales de la región.
Además, debió ser un periodo inestable porque aparece rodeado de una muralla y
con estructuras de viviendas circulares, además de una importante necrópolis
con tumbas megalíticas de corredor. Este yacimiento ha dado lugar a la llamada
cultura de los Millares, que está representada por todos los yacimientos del
sudeste peninsular durante el Calcolítico.
- La cultura del Vaso Campaniforme: se
refiere a todos los pueblos de Europa que fabricaron vasos con forma de campana
invertida, con lo que se demostraba una gran red de comercio y contactos,
además de una mayor complejidad social por las tumbas individuales que aparecen
en la Península, con ricos ajuares. Destacan sobre todo los yacimientos de
Ciempozuelos o Carmona.
5.2 La Edad del Bronce.
Entre el 1800 a.C y el
750 a.C. se produce en la Península Ibérica la Edad del Bronce, que es una
aleación de cobre y estaño, más resistente que el cobre y que se conoce por
influencias que llegan también desde el Mediterráneo, por lo que los
principales yacimientos aparecen en el este y sudeste peninsular. Durante la
Edad del Bronce surge una mayor complejidad social y una organización política
más compleja, como demuestran las culturas de este periodo:
- La cultura de El Argar. Es un yacimiento
de Almería y que da lugar al nombre de la cultura, que está formada por
yacimientos construidos en zonas elevadas y bien defendidas con murallas, que
controlaban rutas comerciales y valles cercanos con una fértil agricultura de
regadío. Aparecen viviendas circulares o cuadradas, destacando enterramientos
debajo de esas viviendas, en cistas o tinajas de cerámica, con ajuares muy
ricos que nos hablan de gran estratificación social.
- Cultura de los Campos de Urnas, que se
sitúa en el nordeste peninsular y que llega por influencias del resto de
Europa, donde aparecen yacimientos con enterramientos
donde se practica la incineración y luego las
cenizas se enterraban en urnas, de ahí el nombre de la cultura.
- Cultura de las Motillas: se desarrolla
por el sur de la Meseta y son poblados fortificados en forma escalonada, para
controlar el territorio y defenderse.
- Cultura Talayótica: se desarrolla en
Mallorca y Menorca, y se caracteriza por el desarrollo de construcciones
megalíticas como los talayots, las navetas o las taulas.
5.3 La Edad del Hierro.
La Edad del Hierro en la Península Ibérica se desarrolla entre el 750
a.C hasta la entrada de los romanos en el 218 a.C. Durante este periodo se
deben tener en cuenta dos realidades diferentes en el territorio peninsular,
por un lado la llegada de pueblos desde el Mediterráneo, que fundan colonias
costeras para negociar con los pueblos indígenas, sobre todo fenicios, griegos
y cartagineses. Esto provoca al mismo tiempo que los pueblos peninsulares
reciban influencias exteriores y se desarrollen de forma diferente,
diferenciando el reino de Tartessos, los pueblos íberos y los pueblos celtas y
del norte peninsular.
5.3.1 Los pueblos colonizadores: fenicios, griegos y cartagineses.
Los fenicios llegan a la
Península aproximadamente en el 900 a.C, eran un pueblo comerciante originario
de Próximo Oriente y que estaba interesado en los recursos mineros del sur
peninsular. Favorecieron la llegada definitiva de la metalurgia del hierro,
introdujeron la escritura y además expandieron creencias religiosas como el
culto a la diosa Astarté. Para negociar fundaron colonias costeras en zonas
bien protegidas y entraban en contacto con los pueblos indígenas, destacando
Gadir o Malaka.
Los griegos también iniciaron una gran expansión colonial por el
Mediterráneo, hacia el 600 a.C fundan Massalia y desde allí llegan al nordeste
peninsular, fundando Emporion (Ampurias) o Rhodes (Rosas). Su presencia está
demostrada por restos de cerámicas, esculturas o monedas, influyendo en los
pueblos autóctonos.
Los últimos colonizados en llegar fueron los cartagineses, que desde la
antigua colonia fenicia de Cartago (Túnez) se lanzan a colonizar el
Mediterráneo Occidental. Su principal colonia en la Península será Cartago
Nova, y su presencia irá en aumento según avanzan las guerras de Cartago contra
Roma hasta provocar la llegada romana a la futura Hispania.
5.3.2 Los pueblos prerromanos:
tartesos, íberos, celtíberos y celtas.
Al entrar en contacto con
estos pueblos colonizadores, las pueblos del sur y este peninsular avanzaron en
sus estructuras políticas, sociales y económicas imitando los modelos de los
pueblos que llegaban desde el Mediterráneo, mientras que las zonas del centro,
oeste y norte peninsular se desarrollaron menos. De estos pueblos indígenas
destacan el reino de Tartessos, los íberos y los pueblos del centro y norte
peninsular.
- Tartessos: fue una civilización que debió desarrollarse entre el 1200 y el 500 a.C en la zona del Bajo Guadalquivir. Conocemos su existencia por medio de fuentes griegas y romanas que hablan de este territorio, y en arqueología se han encontrado diferentes tesoros, como el del Carambolo, aunque no se han localizado grandes asentamientos. Debían dedicarse a la agricultura y la ganadería, pero también a la minería y al comercio con los fenicios, lo que provocó la introducción del alfabeto fenicio, las creencias orientales o una organización política y social con una aristocracia dominante con una especie de jefe o rey, donde conocemos a Argantonio.
- Los Íberos: eran los pueblos de la zona mediterránea, que entraron en contacto con fenicios, griegos y cartagineses, por lo que tenían un mayor desarrollo con moneda, escritura, urbanismo o arte. Según las fuentes clásicas, eran muchos diferentes pueblos pero con una cultura común y que se repartían el territorio, con asentamientos complejos y en lugares fáciles de defender, con unas élites militares que dominaban la sociedad íbera. Se dedicaban sobre todo a la agricultura, además de la explotación minera y el comercio con los pueblos colonizadores.
- Los Celtas: ocupaban el resto de la
Península y su desarrollo era menor, con armamento de bronce y hierro, hablando
lenguas indoeuropeas y no conocían la moneda ni la escritura. Se organizaban en
pequeños asentamientos o castros, que controlaban el territorio, con viviendas
o chozas circulares en lugares elevados. Su economía era agropecuaria, aunque
también explotaban el estaño y el oro, comerciando con los pueblos del sur y
del este, además de con zonas del norte como Francia o Inglaterra.
6. LA HISPANIA ROMANA.
6.1 La conquista.
Los romanos comienzan la
conquista de la Península Ibérica a partir de finales del siglo III a.C, y su
control durará hasta el siglo V d.C.
La llegada de Roma se encuadra dentro de la Segunda Guerra Púnica entre
Roma y Cartago, que habían firmado un tratado por el que el río Ebro sería el
límite de las influencias de ambas culturas en el territorio peninsular, pero
Roma firmó un acuerdo con Sagunto, que estaba en la zona cartaginesa, por lo
que fue atacada por Cartago, lo que sería aprovechado por Roma para expulsar a
los cartagineses de la Península entre el 218 y el 201 a.C.
Tras esta victoria, los romanos inician el control territorial de la
Península y lo harán en varias fases:
- Primera fase: se ocupan las zonas del levante y el sur, que habían
tenido contactos con los pueblos colonizadores, por lo que se produce un rápido
avance, dando un estatus de libertos a los pueblos íberos que aceptaban el
dominio romano.
- Segunda fase: se produce durante el siglo II a.C. y se centra en el
control del interior peninsular. Los pueblos celtas ofrecen mucha más
resistencia, destacando la resistencia de Numancia o el liderazgo de Viriato
entre los lusitanos, pero que al final es asesinado y Roma ocupa la Meseta.
- Tercera fase: se produce a finales del siglo II a.C, donde Roma
avanza hacia el noroeste, ocupando Galicia, mientras que ocupa también las
islas Baleares en el Mediterráneo.
- Cuarta fase: Durante el gobierno de Augusto se conquista los
territorios que quedaban del norte, venciendo a astures y cántabros.
6.2 La Romanización.
Mientras se producía el
avance de los ejércitos romanos por la Península Ibérica, se producía también
un fenómeno conocido por la Romanización, provocado por la superioridad
cultural de los conquistadores, que impusieron su modo de vida, cultura y
costumbres sobre los pueblos peninsulares, que perdieron su lengua y
características propias previas. Este proceso fue mucho más profundo en las
zonas que se ocuparon en un primer momento, como el sur y el este, mientras que
fue más débil según avanzamos hacia el oeste y el norte.
Este proceso de aculturación tuvo diferentes elementos:
- El latín se extendió por gran parte de la Península, tanto de forma
hablada como escrita, imponiéndose a las lenguas autóctonas, desapareciendo la
mayoría.
- El Derecho Romano sustituyó al derecho tradicional o consuetudinario
de los pueblos indígenas, regulando las relaciones privadas y las instituciones
públicas y su funcionamiento, con lo que por primera vez aparece en la
Península un cuerpo legislativo conocido.
- Se impuso la religión romana, primero la politeísta con la Triada
Capitolina (Júpiter, Juno y Minerva), luego se extendió el culto a la figura
del Emperador, y durante el siglo III d.C. se expande el cristianismo, primero
perseguido y luego tolerado tras el edicto de Milán, y al final religión
oficial tras el edicto de Tesalónica.
- Se crea una red de ciudades y calzadas que comunicaban los
territorios de Hispania entre ellos y con el resto del Imperio, sobre todo con
Roma, la Galia y el Norte de África. Destacan ciudades como Tarraco, Emérita Augusta,
Hispalis, Caesaraugusta, Lucus Augusti o Gades.
Todos estos avances y el tiempo que Hispania estuvo bajo control romano
hacen que la huella dejada por la Romanización en la cultura española actual
haya sido enorme a todos los niveles.
6.4 La
organización social, política y territorial.
La lentitud con la que se produce la conquista, que dura dos
siglos, hace que Roma vaya organizando el territorio en función de lo que
controla y de la política del momento, realizándose varias divisiones administrativas
mientras se iban fundando nuevas ciudades al avanzar por la Península:
- La primera división se
realiza entre la Hispania Ulterior y la Hispania Citerior. Esta división se
produce en el siglo II a.C. y el límite estará en Cartago Nova, al norte aparece
la Hispania Citerior, que ocupa el norte, hasta los Pirineos, mientras que el
sur, con el Valle del Guadalquivir, será la Hispania Ulterior.
- En el siglo I a.C. Augusto
realiza una nueva división, creando tres provincias, Lusitania, con capital en
Emérita Augusta, Baética, con capital en Corduba, y la Tarraconensis, con
capital en Tarraco.
- En el siglo III d.C, Caracalla crea la provincia de la Gallaecia y Dioclesiano la Cartaginensis, mientras que ya a finales del siglo IV se crea la provincia de Balleárica.
Roma exportó a la Península su sistema social, dividido este una élite
que controla el territorio y el poder político, y una mayoría dependiente que
trabaja como eran los campesinos y artesanos. Además será una sociedad
esclavista, donde los pueblos que se opusieron a la conquista son convertidos
en esclavos, mientras que los que pactan la rendición, pasan a pagar un tributo
a Roma hasta que con Caracalla todos los habitantes del Imperio pasan a
considerarse ciudadanos romanos.
La actividad económica también fue muy importante, convirtiendo a
Hispania en una de las provincias más importantes en el comercio agropecuario y
de minerales dentro del Imperio Romano. Se producía la triada mediterránea
(trigo, vid y olivo), pero también ganadería ovina, pesca importante y
exportación de salazones. La explotación minera se desarrolló en Las Médulas,
en León, que era una de las principales minas de oro del Imperio, pero también
en Riotinto, Huelva, e incluso ya conocían las minas de mercurio de Almadén, en
Ciudad Real.
6.4 La crisis del Imperio
Romano en Hispania.
A partir del siglo III d.C. el Imperio Romano sufrió una
profunda crisis a todos los niveles que terminaría con la desaparición del
Imperio Romano de Occidente.
La crisis comenzó cuando terminaron
las conquistas y dejaron de entrar botines de guerra a las arcas del Estado,
además se produjo un colapso de la producción y del comercio, lo que trajo
pobreza y hambre, que hizo aumentar el descontento social y la violencia,
siendo ya poco seguras las ciudades, cuya población empezó a decrecer, con una
mayor ruralización que ya anticipaba el feudalismo medieval.
Ante esta situación, el
poder político también se vio afectado por la crisis con una gran inestabilidad
y anarquía en el gobierno del Imperio, con la sucesión de emperadores que no
podían imponer su gobierno y eran derrocados o asesinados.
Esta debilidad romana fue
aprovechada por los pueblos “bárbaros”, que habitaban más al norte o al este
del Imperio, con lo que las fronteras orientales y el Rhin son cruzados por
pueblos que proceden de las estepas asiáticas o las regiones del norte de
Europa. Algunos de esos pueblos llegan a la Península, como los Vándalos,
Alanos y Suevos, que se instalan en diferentes regiones, como los suevos en el
noroeste. Ante la falta de medios para su expulsión, en el 418, Roma pacta con
otro pueblo bárbaro, los visigodos, a los que deja asentarse entre la Galia e
Hispania con la obligación de expulsar a los otros pueblos que habían entrado
anteriormente. Los visigodos sitúan su capital en Tolosa, expulsan a los
vándalos al norte de África, conquistan a los alanos y empiezan a ocupar poco a
poco el reino suevo. Así, cuando el último emperador romano, Rómulo
Augustulo, es derrocado en el 476 d.C,
los visigodos se quedan con los territorios a ambos lados de los Pirineos.
7. EL REINO VISIGODO DE
TOLEDO.
Tras la caída de Roma, los visigodos ocupan un territorio desde el
Loira hasta el Tajo, pero van a ser vencidos por otro pueblo germano, los
francos, por lo que emigran al sur de los Pirineos y fundan un reino con
capital en Toledo a partir del 507.
Los visigodos eran minoría
frente a una mayoría de población hispanorromana, y se van a situar en el
centro peninsular, la zona menos poblada y donde situarán su capital, Toledo.
La labor de los reyes visigodos será desde un primer momento unificadora para
unirse con la población local, y lo harán desde varios frentes:
-
Unificación territorial: intentarán conquistar todo el territorio, por lo que
expulsan primero a los vándalos hacia África, vencen a los alanos, e inician
campañas en el norte y noroeste, contra vascones, cántabros, astures y contra
el reino de los suevos, que ocupaba la actual Galicia, a los que conquistan en
el 585. Además, también tendrán que defenderse de la llegada de los bizantinos
por el sureste en tiempos del emperador Justiniano.
-
Unificación política: se abandonó la monarquía electiva por otra hereditaria,
donde el monarca se apoya en la nobleza, por medio del Aula Regia, y en la
Iglesia, que apoya a la monarquía por medio de los Concilios de Toledo, se casi
se convierten en reuniones políticas más que religiosas. La Iglesia se va
haciendo más poderosa sobre todo tras la conversión de Recaredo y la nobleza
visigoda al cristianismo, abandonando la herejía del arrianismo.
-
Unificación jurídica: Desde la monarquía se promovió la igualdad entre ambos
pueblos, visigodos e hispanorromanos, sobre todo cuando Recesvinto promulgó el
Liber Iudiciorum, que era un código de leyes único para ambos pueblos.
Toda esta labor se vio
siempre dificultada por las luchas entre las diferentes facciones por la
corona, y será en una de estas guerras civiles, entre Witiza y Don Rodrigo,
cuando los partidarios de Witiza pactan la llegada a la Península de ejércitos
musulmanes desde el norte de África para vencer al último rey visigodo, Don
Rodrigo. Las tropas enviadas desde África vencieron a los seguidores de Don
Rodrigo en la batalla del río Guadalete en el 711, iniciándose así la presencia
musulmana en el territorio peninsular.
ACTIVIDADES
1. Realiza una línea del
tiempo desde el 218 a.C hasta el 711 d.C. Sitúa en ella los principales
periodos y acontecimientos que aparecen en el tema.
2. Lee el siguiente texto y
responde a las preguntas:
“ A partir de ese momento, poco antes de la
olimpiada ciento cuarenta y cuatro, comenzaron a enviar anualmente, a los
pueblos de Iberia conquistados, pretores en calidad de gobernadores o
superintendentes para mantener la paz. Y Escipión, después de dejarles un ejército
pequeño adecuado a un asentamiento pacífico, estableció a los soldados heridos
en una ciudad que llamó Itálica, tomando el nombre de Italia.
Es
la patria de Trajano y Adriano, quienes más tarde fueron emperadores de los
romanos. Y él partió rumbo a Roma con una gran flota, adornada con
magnificencia y repleta a un tiempo de prisioneros, riquezas, armas y un
variado botín.”
APIANO:
Historia de Roma. Sobre Iberia. Siglo II.
a)
Identifica el tipo de texto, quién es su autor, cuándo fue escrito y el tema
que trata.
b) El
texto habla de la fundación de una ciudad, ¿cuál es? ¿a qué debe su nombre?
¿sabes dónde se ubica en la actualidad?
c)
¿Qué sistema cronológico utiliza el autor?
d)
¿Quién fue Escipión? Escribe una pequeña biografía.
d)
Explica brevemente cuáles fueron las causas que provocaron la llegada de los
romanos a la Península Ibérica y el proceso de la conquista.
3.
Desarrolla brevemente los siguientes conceptos:
-
Megalitismo.
-
Homo Antecessor.
-
Neolítico.
-
Liber Iudiciorum.
- Tartessos.
-
Vaso Campaniforme.
-
Cerámica Cardial.
-
Glaciación.
-
Suevos.
-
Antropogénesis.